Muchas veces las personas que forman una empresa creen que forman equipo, cuando en determinadas ocasiones no es real, lo más normal es que sean un grupo de personas, pero que no coincidan o converjan todas las energías puestas en realizar el trabajo, y es que aunque se empieza a dedicar tiempo a organizar el trabajo con reuniones de equipo, se olvida de lo más importante, hacer equipo.

Formar un equipo no es fácil ni sencillo, como mínimo hay que conseguir que la gente que participa en un equipo pueda trabajar de la mejor posible, con un enfoque claro de lo que necesita la empresa y el resto de trabajadores de él, y a la vez de lo que necesita, para poder transmitirlo al resto del equipo. Se deben limar las asperezas y cercenar los problemas que puedan salir de forma rápida. La comunicación es importante, pero es más importante la empatía para saber y entender lo que los demás nos transmiten.

Evitar errores puede ser importante, pero más importante es poder aprender de los errores cometidos para evitar que vuelvan a ocurrir, los equipos suelen conseguir que el error se asuma como algo propio y responder al unísono, evitando que se vuelva a generar la situación que condujo al error. Por eso cuando un equipo está bien formado y entrenado, los errores se convierte en oportunidades de mejora. Pero eso es harina para otro costal, y otro día hablaremos sobre ello.

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